viernes, 10 de agosto de 2012

De nuevo hacia la frontera final

Supongo que habré comentado esto anteriormente, pero se impone hacerlo.

Yo no soy jugador de rol. ¿Que de qué hablo? Pues de que lo mio no es experimentar el rol como jugador, no me aclaro, me aburro. En una partida mi imaginación va demasiado rápido como para compartir civilizadamente la experiencia colectiva y en las ocasiones en que no monopolizo me devengo en una bomba de caos. En fín, los que me conocen personalmente, saben de lo que hablo; han sufrido en sus carnes mi hiperactividad. Y puede que algo de síndrome de asperger. Pero volviendo al tema: en realidad no soy jugador, sino director, master, narrador... lo que sea que me permita estar en el centro y controlar todo a ser posible con mucha actividad. Director, master, narrador... nato. Y si no, me aburro.

Aun así hay dos o tres casos de lo contrario, en los cuales puedo ser jugador, y disfrutar de ello lo suficiente. Uno bastante obvio es el que os voy a contar a continuación, y lo raro es que no hable de ello a menudo, porque se trata de Star Trek, de lo que los que me conocen en persona también os pueden corroborar, soy un fan empedernido.

Jugaría encantado a Star Trek, claro que, con trampa; tengo que ser el capitán. Ya sabéis, hiperactivo, ser el centro de acción... definitivamente he de ser el capitán.

La gracia es que no solo se puede acudir a uno de los tres juegos de rol de Star Trek que se han publicado, sino que también existen las opciones alternativas, esos otros «universos alternativos» como el Starfleet Universe de Amarillo Design Bureau -que personalmente rehuyo por las marcadas ideas políticas conservadoras de su creador, tan afines a las de Gene Roddenberry como las de George Bush padre a las de la madre Teresa de Calcuta.

Uno de tales juego fue el Starships & Spacemen, creado en 1.978 por Leonard H. Kanterman, utilizando básicamente todos los elementos de Star Trek con nomenclaturas convenientemente cambiadas para evadir el copyright -y sin el básicamente -. Entre otras razas están los Taurans de orejas puntiagudas, emociones reprimidas y mentalidad lógica, y los Zangids, un imperio miltar expansionista con similitudes a los antiguos mongoles; y para qué seguir.

Digamos que es un juego de Star Trek de la vieja escuela, al estilo «sandbox», para generarte una galaxia del tipo necesario con el que emular las aventuras de la nave Enterprise. O más bien la Endeavour, con el nombre convenientemente cambiado para evadir el copyright, y.. o, bueno, qué más dá. Semejante pastelito ha dormido el sueño de los justos durante décadas, algo que inexplicablemente les ha ocurrido a muchos juegos de rol hasta la llegada de internet y el descubrimiento de que muchas cosas que nos habían dicho que eran malas, por viejas, en realidad eran muy molonas, y no por viejas, sino porque sí.

Afortunadamente, Dan Proctor compró la licencia hace varios años, y tras una nueva presentación del antiguo manual en pdf imprimible en Lulu, ha llevado a cabo su verdadera intención, transformar el manual original, caótico y falto de una verdadera labor de edición como casi todo material de juegos en aquellos años, en una segunda edición rediseñándolo con retazos del Labyrinth Lord. Es decir, hacer un retroclón, pero sin serlo por falta de OGL. Recientemente ha realizado con éxito una campaña de crowdfunding, que es la moda, que nos asegura su publicación.

Y, bueno, qué queréis que os diga. Las mecánicas originales de Kanterman, de las que se deriva un juego de Star Trek de la vieja escuela, con un estilo sandbox, me parecen lo más apropiado para la franquicia, mejor que cualquier juego jamás publicado bajo licencia; y mucho más corto, como tiene que ser. Y la verdad es que lo de la licencia no tiene ninguna importancia. Sólo recordad uno de los eternos debates de nuestro hobby, si los mundos de autores consagrados dificultan o no su jugabilidad, debate que dejo para otra ocasión. Aunque aquí hay una solución clara: toma los elementos, y juega a lo mismo... con otros nombres. No hay problemas de copyright y los jugadores pueden ir tranquilos de pisar mariposas sin consecuencias, porque ese será SU universo, no el de Luke Skywalker, Aragorn hijo de Arathorn, o Jim Kirk.

No me extiendo con el juego porque volveré sobre él. Varias veces; la próxima película de Star Trek se estrena en mayo del próximo año, así que habrá tiempo e interés a raudales, no solo en este, sino en las muchas otras posibilidades. Porque son muchas, no ya las que tienen varios grados de separación como el Starfleet Universe o el Starships & Spacemen; hasta Star Trek misma las ofrece, teniendo en cuenta que las nuevas películas son un universo paralelo al original, con una conexión lógica -me ha salido un chiste, lo sé -. Y quien sabe si, entre las muchas posibilidades para jugar Star Trek o similes, no aparecerán en el futuro inminente nuevas e interesantes contribuciones, en nuevos universos más o menos paralelos...

Ardo en deseos de jugar el Starships & Spacemen, o incluso alguna de las otras posibilidades. Pero recordad, me pido el capitán.

¿Hay algo más grande que esto?



Webgrafía
Starships & Spacemen en Goblinoid Games.

N.B.: Los que vengáis rebotados de allí ya sabréis que he empezado a colaborar en el blog de La Marca del Este. Los que no, deciros que ya mismo podéis disfrutar allí de otro tocho de los míos. Muchas gracias a Steinkel y compañía por la oportunidad.